viernes, 14 de mayo de 2010

Legado



Hubo una época en la que el deporte pareció ser para las mujeres una especie de liberación. Un aura de libertad acompañaba a actividades, hoy absolutamente triviales, como la natación o montar en bicicleta. Una poetisa, Concha Méndez, escribió este poema titulado "Nadadora":

Mis brazos
los remos

La quilla
mi cuerpo
Timón:
mi pensamineto.

(Si fuera sirena
mis cantos
serían mis versos).

"Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la Generación del 27". Edición de Pepa Merlo. Sevilla, Fundación José Mnuel Lara, 2010.

Concha Méndez era una gran aficionada a la natación. Claro que lo que nos ha quedado de ella es su literatura. Su legado es literario; el deporte no se lega, no se hereda, no se transmite (por suerte).

7 comentarios:

Manuel Márquez dijo...

A lo que se ve, por lo que nos cuentas, compa Herminia, Concha Méndez fue un hermoso y práctico ejemplo de cómo las vocaciones literaria y deportiva son perfectamente compatibles, y de cómo se gana más sumando que restando. Pero ya sé que ni aún así te voy a convencer, me temo...

Un abrazo y buen fin de semana.

HLO dijo...

Hum, si se hubiera dedicado íntegramente a la poesía quizá sería una autora más conocida y no habría que leerla en antologías, sino en lbros propios por derecho propio.

Abrazos

Uno dijo...

Me gusta el cartel
¿Cual?
Aquel.

Yo nadar, nado. ¿Será eso lo que no deja salir al gran poeta que hay en mi?

Un abrazo

HLO dijo...

Tú eres un grandísimo poeta visual, Uno.

Un abrazo

Toni Pozo dijo...

“ las mujeres deben contentarse con jugar al tenis, nadar, patinar sobre hielo, el verdadero héroe olímpico es a nuestro entender, el hombre adulto individual”
Pierre de Coubertin

¡Qué me dices! Un cariñoso abrazo.

HLO dijo...

Qué entendederas la del barón-varón de Coubertin...
Muchas gracias por la cita y un beso.

José 'Dragon de Azucar' A. García dijo...

Hubo un tiempo que fue hermoso
y fui libre de verdad
guardaba todos mis sueños
en castillos de cristal
poco a poco fui creciendo
y mis fábulas de amor
se fueron desvaneciendo
como pompas de jabón...

Saludos

J.