
Sí, me he sentido ligeramente traicionada...Mi querida amiga Eloísa ¡se ha comprado una bicicleta! Es verdad que por lo menos tuvo la valentía de confesármelo, y no he tenido que descubrirlo por mí misma algún día que me hubiera invitado a su casa a comer (¿y esa bicicleta de paseo, qué hace en tu balcón...?). Pero ha sido casi igual de doloroso...No es que ella haya dejado de leer (es una lectora fantástica e impenitente; me dejo guiar por su criterio, una de las pocas personas por las que me dejo guiar, bien es verdad. Y ha sido la primera lectora de mis obras primerizas y de las más maduras también). Su agudeza lectora y su capacidad intelectual no van a quedar mermadas por esto, aunque claro, tiempo sí que le va a restar...
En fin; los amigos están para eso, para aceptarlo incluso con sus defectillos...





