domingo, 28 de junio de 2009

Cleobis y Bitón



Según la leyenda, estos dos jóvenes, Cleobis y Bitón, murieron después de realizar un esfuerzo sobrehumano. A falta de bueyes, arrastraron el carro de su madre, sacerdotisa de Hera, hasta el santuario. Cuando llegaron, fueron recibidos como héroes: su proeza física era realmente inaudita. Su madre pidió entonces a la diosa la máxima felicidad para sus hijos. Y la diosa se la concedió: los jóvenes murieron en el mismo santuario después de haber sido festejados y agasajados en su particular día de gloria.(A los dioses, como se ve, no se les puede pedir nada: tienen un concepto de felicidad un poco diferente de la del conjunto de los humanos).
Yo creo que podemos considerar a Cleobis y Bitón como los protomártires del deporte, los pioneros de la muerte súbita.

4 comentarios:

Toni Pozo dijo...

Esto me recuerda uno de los cantos de la Ilíada en el que Aquiles organiza unos juegos atléticos (qué horror! verdad Herminia) para su amigo Patroclo con ocasión de su muerte. Una de las pruebas es la carrera pedestre que tiene como premio un gran cuenco de plata. Tan pronto como Aquiles señala la meta Ajax se coloca a la cabeza. Ulises contraataca y se pega a Ajax, pero no logra pasarlo. Los espectadores, entusiasmados, animan a ambos corredores. Desesperado, Ulises invoca a Atenea.”¡Ayúdame, oh diosa; que mis pies sean los más veloces”!.
La invocación surte efecto; Ulises siente su pies volar; Ajax resbala sobre los despojos de un res; Ulises vence y obtiene el cuenco de plata. El joven Ajax, furioso con el resultado, espeta a los jueces de la carrera: “¡Maldita suerte; esa diosa siempre de su lado, como una niñera embelesada!”, sin otro efecto que la risa de los espectadores.
Resulta triste contemplar que desde entonces ya estaban las competiciones deportivas amañadas y existía el tongo. Je.

HLO dijo...

Gracias por tu comentario, Toni. Es un texto muy ilustrativo de lo que ha sido y es el deporte.

En otro orden de cosas, siento no haber podido quedarme ayer a la copa. Un abrazo muy fuerte y mucha suerte en tu nueva andadura.

m.olano dijo...

Ya ves, en Euskadi les hubieran nombrado carrolaris.

HLO dijo...

Y en Valencia, portadores de paellas en la Malvarrosa