Frente a las situaciones que nos indignan, por lo menos el derecho al pataleo.
Lo malo es que la mayoría prefiere las patadas al balón.
(Me gusta la imagen; es como una trasposición contemporánea del pie de la Inmaculada Concepción católica pisando el reptil del Mal -el demonio- enroscado en el globo terráqueo...)
El bien y el mal. El tacón y el balón en tu iconografía particular. ¿No serás tu la que hace de la virgen?
ResponderEliminarUn abrazo