También es mala suerte: salir huyendo de España en plena resaca post-mundial...e ir a caer en Ámsterdam el día en que celebraban el subcampeonato en el centro de la ciudad...En el Museumplein, para más recochineo, a espaldas del Museo Van Gogh y el Rijksmuseum.
Ya debió escamarme que a la salida del aeopuerto de Schiphol hubiera unos enormes macetones con liliáceas de color naranja, intensamente naranja.
Si es que era martes y trece, qué le vamos a hacer.
Es que los de Málaga tenéis una querencia por Malagón.
ResponderEliminarYo iba buscando una civilizada y tolerante ciudad europea,culta y refinada, con una rica tradición pictórica...y me topo con manadas de hooligans borrachos y la policía que te impide acceder a calles laterales y tienes que seguir a la riada humana. En fin, toda una experiencia.
ResponderEliminarDel furgol, compa Herminia, se puede prescindir, pero no huir: siempre te termina alcanzando, estés donde estés (si alguien piensa que perdiéndose en lo más profundo de la selva del Amazonas no le va a salir de entre la maleza un indiecito con la camiseta de Messi, va "apañao"...). Al menos, en el planeta Tierra. Aunque ya empiezo incluso a dudar de que en algún otro planeta con vida inteligente no haya fútbol. Claro, que lo del tal planeta, según tu opinión, quizá no sea "vida inteligente", ¿no...?
ResponderEliminarUn abrazo y buen fin de semana.
Como no se puede huir del fútbol (del deporte en general), por eso he escrito dos libros contra ese fenómeno. Al tiempo...
ResponderEliminarQue lo pases bien