El sargento de la Guardia Civil, protagonista de varias novelas de Lorenzo Silva, confiesa así, en "La reina sin espejo" (Destino, 2007), sus opiniones sobre cierta actividad deportiva, y su relativo fracaso en la educación de su hijo:
"Andrés sabía que yo detestaba el fútbol, incluso había intentado adoctrinarle (sic) para compadecer a los batracios que en él cifraban el címax de su ocio dominical. Y él había reaccionado de la forma más saludable: haciéndose delantero centro"
La reina sin espejo, pp. 246-7
Pues no le pega mucho a un picoleto.
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